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n su trayecto entre los valles de Valdivielso y Tobalina, el río Ebro ha excavado una agreste garganta abriéndose paso entre las sierras de la Tesla y la Llana, a la que pertenecen estas dos cotas. Se trata del desfiladero de la Horadada y una excelente manera de observarlo es ascendiendo a las dos cimas principales que lo vigilan desde su lado oriental.
Ruta sencilla, corta (3 horas a ritmo suave) y con muy buenas vistas en la parte superior. Los montes en si no son nada del otro mundo, pero las panorámicas son excelentes hacia las sierras aledañas, así como el desfiladero.